Levante mi mirada, estaba sobre el suelo, todavía faltaba mucho, para que los brazos se enfrentaran al suelo y así de esa manera poder levantarme, nunca sentí tanto la gravedad como en ese sueño azul oscuro, donde los rayos violetas amedrentaban mis ojos blancos, en el fondo a lo lejos ocurría un espejo que aun sin luz reflejaba mi vida, era preciso, regularmente mediano y sus bordes estaban compuestos por una madera que había contemplado una vez cuando niño, en el primer recuerdo, cuando empezó la vida.
Me pregunte donde fueron a parar aquellos recuerdos, ¿quien los borro? ¿donde estan? ¿Hallabanse ocultos en algún destino triangular secreto? si es que existe el tiempo de alguna manera el los apropio?
El frío, el calor o la tempestad estaban ausentes, ni el ocaso ni el crepúsculo, solo las luces y sus almas que me hablaban susurrando muy por lo bajo. Confieso que el espejo despertó progresivamente en mi un deseo de levantarme, la pulsion mas vana se transformo ahora en un objetivo final. Fútiles fueron mis esfuerzos para despegarme del piso mudo, el cuerpo ya se había desconectado, lo único que podía hacer era tratar de dilucidar las imágenes del espejo, entones comprendí que si mis parpados todavía estaban abiertos era porque todavía existía un hilo muy delgado que me unía a la materia, deje de hablarle a mi cuerpo y le ordené pero también fue inútil.
Trate de desplegar toda la energía que aun se hallaba sobre mis parpados y mi cuello para expandirla a todo el cuerpo, mientras hacia esto, las luces empezaron a quemar pero eso no tenia importancia pues debía llegar al destino que era mi espejo revelador, con la fuerza de un alma golpeada, y gritando sin voz empecé a alejarme del suelo que había sido mi hogar en esos instantes de color, hasta que ya parado emprendí la marcha, en cada paso las emociones faciales, ya discordinadas, se manifestaban cambiantes, risa, llanto, dolor, apatía, duda, asombro, todo era inexacto y dinámicamente efímero.
Una vez llegado al espejo final, recibí la emoción nunca sentida, escuche el sonido oculto en que los Dioses manejaban sus voces, expreso mi cuerpo la reacción nunca antes vista.
Encontré la libertad perfecta de la humanidad… el suicidio, gracias Dios por bendecidnos con este regalo que contamos. Cuando por fin partí pude….
Pude sentir el amor, como el arpegio dulce de una guitarra, por primera vez recibí el amor más puro que existió en toda la historia de la humanidad y el universo también, hasta podría afirmar que deje ser un campeón inverso, para convertirme en un ganador claro y neto. El sueño que siempre soñé, la vida que siempre quise, los hijos que no tuve, ahora ya todo pasó campeón, ya está ahora duerme tranquilo sobre mi regazo dulce niño, tuviste una vida difícil, dijo el suicidio mientras me albergaba como una madre.
.-¿Voy a estar bien ahora?
.-Shhhhhhh-dijo suavemente con ojos dulces- tienes que dormir…todo va a estar bien duerme.
Cerré los ojos y estas fueron las últimas letras que escribí.
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